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Conocemos las estaciones de la tierra

Las estaciones de la tierra

Después del invierno vienen dos estaciones que no solo nos calientan el alma sino también nos halagan nuestra vida.

- Getty Images

Sabemos que durante la primavera, todo comienza a florecer y es como un renacer que se alimenta durante ese invierno pues descansó la tierra y adquirió fuerzas en el frío de la temperatura, y la sábana dejada por las hojas muertas que actuaron como fertilizante y como cobertura, para no morir totalmente.

Al llegar el verano, con ese calor, comienzan las frutas a madurar, y nosotros a desnudar nuestro cuerpo, pues no necesitamos de la protección de abrigos. Por lo general nos sentimos más libres, observamos la lluvia, y nos alegramos, pues sabemos que esa lluvia, está alimentando la tierra y las raíces de tantos árboles y flores.

En el otoño, aunque miramos con admiración los diversos colores de las hojas de los arboles, pero con tristeza al perder sus hojas, podemos admirar la despedida absolutamente espectacular que nos dan.  Aquellas hojas, que eran verdes, parecen como si un pintor se volviera loco y comenzara a pintarlas  de los colores más vibrantes.   Una escenografía hecha para llenarnos visualmente de esa naturaleza que aunque en el otoño de la vida, sin tener que hacer mucho esfuerzo de nuestra parte, nos regala un maravilloso caleidoscopio de colores.  Cuando visit´r a Maine la semana pasada, comenzaban muy pocas hojas a cambiar, tenían solo un color amarillo.

Vivo en la Florida, donde parece como que aquí, no tenemos las 4 estaciones. Sin embargo podemos observar, pequeños cambios que nos vaticinan que algo va a cambiar.

Ayer decidí reunirme con una amiga, su hija, mi hija, mis nietos y sus nietos.  Nos fuimos a la playa, pensé que para aprovechar ese sol que nos calienta y también recalienta.

¡Que belleza de día!  El mar ya estaba picado, sus agua no estaban tranquilas, pero nos sentamos a disfrutar ese fresco maravilloso de esta época del gano. Los niños corriendo en la arena, y brincando en el mar.  Una satisfacción me llenó. Miré a mi amiga de la niñez, y vi en ella una hermana, su hija con mi hija, es como un ancla que nos dice, todo está bien.  Su esposo, es como un hermano para mí, comprendió la importancia que todas las mujeres nos reuniéramos para compartir, más que nada la realización que somos como hermanas y nuestras hijas igual, y los nietos también se sentían en familia.  Tres generaciones unidas, y si mi madre y su madre vivieran eran cuatro...  Las estaciones del año y de una vida.  

Cuando llega el invierno comienza el batir del viento, llevándose las obras de arte, pintadas por el otoño y da paso a la belleza austera de ramas desnudas.

Aun en ese panorama, podemos encontrar un lienzo con formas, las que hacen las ramas, al compararlas y mirarlas conjuntamente con su tronco.  Como niña, me imaginaba las nubes como
si fueran animales, que jugaban.  También en el invierno, al visitar a mi hija en Boston, dejo que mi imaginación vuele e imagino esos árboles desnudos como bailarines en una obra musical de Tchaikovski.

Es así la vida de este personaje, ese yo mío, que me deja ver belleza en todo lo que me rodea.

Nuestra vida, muestras más dura nos parece, por las situaciones por las que cruzamos, mientras peores son estas, nos indican que nos viene el doble de situaciones positivas, que después de ese invierno, vienen dos estaciones que no solo nos calientan el alma sino también nos halagan nuestra vida.  Para eso el Creador nos dio la naturaleza, de recordatorio y también de bálsamo.

Mientras más grande es tu reto...más grande será tu recompensa.

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