Taxidermismo del siglo XXI

Chavez

Así lució el presidente Hugo Chávez en el ataúd durante el funeral de Estado celebrado el viernes en Caracas, Venezuela.

- Univision.com

A raíz del reciente fallecimiento del presidente electo Hugo Chávez, la jefatura del gobierno venezolano ha llevado a extremos increíbles el culto al caudillo muerto. Está previsto que las honras fúnebres se prolonguen por una década. Los jerarcas bolivarianos llegaron al dislate de convocar a mandatarios extranjeros —Raúl Castro entre ellos— en un día en que no estaba previsto el entierro ni otra ceremonia equivalente, pues el cadáver seguiría expuesto a la adoración de sus fieles.

El actual mandamás, Nicolás Maduro, ha llevado a extremos increíbles la manipulación del fervor que sus parciales sienten por el difunto. De cara a los nuevos comicios presidenciales que deberán celebrarse el 4 de abril, el nombre del fallecido es mencionado con tanta asiduidad que cualquiera creería que es él, y no el ex guagüero Maduro, quien figura como candidato. (Alguien, de manera sabia, tuvo la paciencia de contar las veces que el candidato ha nombrado al muerto: !más de dos mil!)

Se ha hablado incluso de embalsamar el cadáver. Dato curioso:  Existe un video en el que el propio Chávez critica la existencia de momias sagradas, calificando esa práctica de “macabra”. Sin embargo, los Maduro y compañía, que aun sin venir mucho al caso gritan su culto incondicional al difunto, !fueron precisamente quienes lanzaron la idea de convertirlo en objeto de la taxidermia!

Se trata —a no dudarlo— de los que, aunque se desgañiten hablando del “socialismo del siglo XXI”, en realidad han resultado ser grandes nostálgicos de los regímenes marxistas-leninistas que, para felicidad de sus pueblos y de la Humanidad toda, desaparecieron en media Eurasia entre los dos últimos decenios de la pasada centuria.

Se sabe que la exhibición de las momias de los caudillos desaparecidos constituía una práctica predilecta en esos países. Todavía están ahí, en grandes mausoleos erigidos al efecto, los despojos de Lenin, Dimitrov, Ho Chi Minh y otros. Aunque hay que decir que, en algún caso, quien otrora era expuesto como guía y mentor ha pasado a ser un simple objeto de curiosidad para turistas.

Pero he aquí que el señor Nicolás Maduro acaba de anunciar que será muy difícil llevar a cabo el embalsamamiento anunciado. A esos efectos, el Presidente de facto ha invocado razones técnicas. Según expresó, especialistas provenientes de Rusia y otros países anuncian que la decisión debía haberse tomado con mayor antelación.

A la luz de los antecedentes existentes, a todo el que piense con su propia cabeza le asaltan naturales dudas: ¿Cuál es el motivo de este cambio de planes? ¿Tal vez los familiares o una parte de los mismos chavistas han estado en desacuerdo con que se violente la voluntad del finado? ¿Será que el fallecimiento en realidad tuvo lugar en fecha anterior a la anunciada de modo oficial por el propio Maduro? ¿Es ésa la razón de que el cadáver haya perdido las condiciones adecuadas para ser embalsamado?

Otra faceta del mismo proceso de endiosamiento del difunto es la aspiración de los chavistas a que su caudillo desaparecido reciba los honores del Panteón Nacional. Para que tal cosa se haga de inmediato resulta necesaria nada menos que una reforma constitucional. Se ha hablado de tramitarla con carácter urgente.

Es el caso que el apartado décimo-quinto del artículo 187 de la actual carta magna faculta a la Asamblea Nacional para tomar un acuerdo en ese sentido con respecto a los venezolanos “ilustres que hayan prestado servicios eminentes a la República”. Sin embargo, para hacerlo es requisito que tal decisión se adopte “después de transcurridos veinticinco años de su fallecimiento”.

Hay que decir que el principio no es nuevo. Él se limita a reproducir lo que contemplaba el acápite Noveno del artículo 150 de la Constitución de 1961, que en ocasión de su misma toma de posesión Chávez declaró “moribunda” y que después hizo abrogar so pretexto de “refundar la Nación” y “empoderar al pueblo”.

Por supuesto que la espera de un cuarto de siglo es justa y razonable. Esa relativa demora permite que exista una más clara perspectiva para analizar la vida y acciones del postulado, y para poder tomar una decisión que esté exenta de los apasionamientos y festinaciones que suelen acompañar a las medidas que se toman con excesiva premura.

Si ciertos católicos son más papistas que el Papa, ahora resulta que los sucesores son más chavistas que Chávez. Olvidan que su jefe ahora muerto fue el máximo inspirador y redactor de la “Constitución bolivariana”. Igual que violaron su artículo 233 para instaurar como Encargado de la Presidencia a Maduro y no a Cabello —que era a quien le correspondía—, ahora hacen planes para eludir el cumplimiento del aludido numeral 187.

No les arriendo la ganancia. El empleo a ultranza que ellos hacen de los numerosos medios masivos de comunicación que se encuentran bajo su absoluto control no alcanza a opacar el increíble incremento de la inseguridad ciudadana ni el pésimo desempeño de la economía venezolana tras casi decenio y medio de absoluto control chavista.

Pese a los fantásticos precios que alcanzó el petróleo precisamente bajo el mando del teniente coronel de Barinas, ya la inflación galopante, el desabastecimiento sistemático y la reciente devaluación de la moneda prefiguran el debilitamiento de ese régimen que aparenta ser monolítico. Como consecuencia de todo ello resulta inevitable que se erosione el apoyo popular del que aún disfruta.