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Continúa debate sobre armas de asalto

El Senado decidió que ni siquiera votará para prohibir armas de asalto

El Senado decidió que ni siquiera votará para prohibir armas de asalto - Univision

Algunos dicen que los Demócratas están divididos en querer impedir la venta de armas de asalto tipo militar. Por ahora, el Senado federal no tratará la prohibición de la venta de dicha armas desafiando los esfuerzos de la Senadora Diane Feinstein, Demócrata de California. El líder de la mayoría del Senado, Harry Reid, Demócrata-Nevada, dice no tener los votos suficientes para lograr su aprobación. Necesita sesenta y por de pronto apenas tiene 40 que lo apoyan.

Después de la matanza en la escuela primaria en Newtown, Connecticut, a finales del año pasado, el debate sobre cómo evitar tragedias como éstas estimula muchos debates sobre el papel adecuado del gobierno federal en impedir el acceso a la venta de armas que van más allá de la defensa propia. Hay armas diseñadas para el uso militar y no tienen lugar dentro de la sociedad civil, todos lo sabemos. Pero el tema no es tan simple como eso.

Algunos estudios dicen que aproximadamente treinta mil personas morirán este año por armas de fuego. Claramente, en Estados Unidos existe un problema con la violencia, ya sea por las armas o por lo que sea. Podemos señalar que la industria de Hollywood pudre la atmosfera con juegos de video asombrosamente crudos y violentos al igual que los programas de televisión común y corriente. Son tan gráficos que dejan nada para la imaginación. Nos hemos convertido en unos insensibles a las groserías verbales y gráficas y se lo transmitimos a las generaciones más jóvenes.

Dice la Asociación Nacional de Rifles, mejor conocida por sus siglas en ingles NRA, que el problema no está en las armas; el problema está en el que las maneja y tienen razón. El arma no mata en sí, necesita alguien que la utilice. Pero eso no justifica la venta de armas de combate con el propósito de protección personal, si fuese así tendríamos que admitir que vivimos con un gobierno fracasado en donde la policía no es capaz de proteger a la sociedad. Lo que pasa es que cuando se impuso la prohibición a la venta de esas armas por una década, la violencia no bajó, se mantuvo estable. Dicen que esto sucedió porque una década no es tiempo suficiente para notar el buen resultado de la medida, pero yo pienso que la realidad es otra.

Un control mayor de la venta de armas no va a terminar en sí con la violencia. Hay un mal ya arraigado en nuestra sociedad que no queremos reconocer. Los delincuentes y asesinos siempre van a encontrar, a través del robo y el mercado negro, armas para cometer crímenes. El enfermo mental que mato a los niños en la escuela de Newtown, se apoderó de las armas de su madre que las había comprado legalmente. Ella fue su primera víctima.

Este nuevo proyecto de ley en el Senado no contiene nada que impida las tragedias que hemos vivido en los últimos años; nos hará sentir mejor porque algo hicimos, pero en verdad no será mucho. Si no combatimos la violencia física y verbal en nuestros hogares, las escuelas, centros de trabajo y en la cultura, los inocentes seguirán pagando el precio más alto por nuestro descuido.

Dice el vocero hispano del Senador Harry Reid, José Parra, que cuando este proyecto de ley se presente en el pleno del Senado se podrá enmendar para incluir la limitación a las ventas de ciertas armas y qué bueno que sea así; necesitamos un buen debate. Lo que preocupa por encima de todo es que el problema en sí no es un problema político, es un problema social y moral y eso es mucho más difícil que cualquier cálculo de votos en Washington.

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