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Chico malo, Chico bueno, no importa el desempeño

Por Dr. Darsi Ferret

El mayor descrédito que los muchísimos detractores le disparan por la cabeza al ex presidente George Bush es precisamente que nunca aparecieron las armas de destrucción masiva que usó como pretexto para atacar a Irak. Aunque puede calificarse de mentira toda la campaña previa a la guerra contra el régimen de Saddam Hussein, resulta innegable que, como mismo sostiene Bush, el mundo es mucho menos peligroso sin la presencia física de ese temerario genocida.

Al menos, constituye una amenaza menos para la paz mundial.

De hecho, luego del ataque a las Torres Gemelas y la reacción determinada de invadir Afganistán e Irak, el territorio de los EEUU no sufrió ningún otro acto terrorista mientras duró la gestión de gobierno de Bush. Curiosamente no se escuchan las críticas o reclamos a Barack Obama por el abandono que protagoniza de la responsabilidad de su nación frente a las graves amenazas que se ciernen sobre la paz global y los valores occidentales.

Durante este gobierno resulta evidente el repliegue de los EEUU y su debilidad en política exterior. Esta postura ha generado que los regímenes dictatoriales y el terrorismo internacional se envalentonen y decidan hacer de las suyas.

Por ejemplo, en Latinoamérica el gobierno estadounidense se sumó al coro liderado por el dictador Hugo Chávez, que condenaron la defensa de la democracia y la institucionalidad en Honduras, cuando Manuel Selaya pretendió dar un golpe de estado.

También hizo filas tras los gobiernos que tildaron de golpe de estado lo que se trató de una insubordinación de una fuerza policial en Ecuador en reclamo de aumentos de salarios.

En Asia, las bravuconerías desafiantes del chico malo, Kim Jong-un, andan subidas de tono como nunca. La inteligencia China se ha lanzando a cometer ciber ataques a “tuti tren” a instituciones gubernamentales y empresariales de EEUU. Por la zona del Medio Oriente mataron vilmente al embajador norteamericano en Bengasi, junto a otros cuatro funcionarios diplomáticos.

En Siria, Obama había marcado una línea roja que era el uso de armas químicas por el régimen de Bashar al Assad.

Los servicios de inteligencia israelíes, los europeos y hasta los propios estadounidenses han confirmado que la oficialidad siria ha usado gas sarín para masacrar al pueblo y nada, la palabra empeñada parece no tener valor.

Más de dos años de genocidio y guerra civil, de 70 mil muertos y millones de desplazados no parecen ser suficientes aún para contribuir en poner punto final a ese calvario.

Todavía Obama necesita razones más convincentes para decidirse a reaccionar.

Incluso, el territorio norteamericano fue vulnerado hace algunas semanas cuando dos hermanos detonaron cargas explosivas en la meta de un maratón en la ciudad de Boston, sembrando la muerte y el terror. Pero Obama en lo que se empeña es en cerrar la prisión de la Base Naval de Guantánamo, donde están confinados más de un centenar de musulmanes acusados de terrorismo. En resumen, creo que ha habido mucha crítica hacia Bush y demasiada tolerancia hacia Obama.

 

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