No son recomendables las negociaciones con los malos

John Kerry y Elías Jaua

El tema de las negociaciones incluye el sorpresivo encuentro del secretario de Estado de EEUU, John Kerry, con el canciller venezolano Elías Jaua, en unos de los apartes de la Asamblea General de la OEA, donde coincidieron hace unas semanas.

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Por Dr. Darsi Ferret

Me resulta contradictorio y para nada beneficioso que la administración norteamericana de Barack Obama se disponga a sentarse a negociar con representantes del Talibán para tratar los asuntos del futuro de Afganistán. Fue precisamente ese movimiento político-militar fundamentalista, de ideología extremista, el que gobernó ese país árabe con mano de hierro desde 1996 hasta su derrocamiento por las fuerzas internacionales comandadas por los EEUU en 2001. 

 También durante su gobierno convirtieron a esa nación en refugio de terroristas juradamente enemigos de Occidente. De hecho, le dieron cobijo y apoyo a Osama Bin Laden y su organización terrorista Al Qaeda, que fueron quienes planificaron y cometieron los atentados contra las Torres Gemelas, en pleno corazón de New York. Y todos estos años posteriores han perpetrado atentados y crímenes de todo tipo, los que arrebatan la vida a miles de civiles indefensos y de soldados principalmente norteamericanos.

 Precisamente hoy se conoció que insurgentes del Talibán atacaron el palacio presidencial y la sede de la CIA en Kabul, la capital afgana. Días atrás, en otro ataque militar a un cuartel del ejército, los talibanes mataron a cuatro soldados estadounidenses. Mientras tanto, han abierto una lujosa oficina en Qatar, que será escenario de las conversaciones de paz con los representantes del gobierno estadounidense. Hasta el propio Hamid Karzai, el presidente afgano, rechaza el pretendido diálogo entre EEUU y el Talibán por considerar que le brinda reconocimiento y legitimación a esa panda de terroristas islámicos.

En nuestra región se vive una situación similar, luego de que el presidente colombiano, Juan Manuel Santos, instalara una mesa de negociaciones de paz con la narcoterrorista FARC, nada más y nada menos que en La Habana, bajo el acompañamiento de gobernantes como Raúl Castro y el fallecido Hugo Chávez. Las FARC tiene sobre sus espaldas más de medio siglo de asesinatos por actos terroristas, decenas de miles de secuestrados, enormes operaciones de narcotráfico, extorsión y es responsable del desplazamiento de miles y miles de familias colombianas de sus lugares de residencia. Ahora exigen el borrón y cuenta nueva y participar de la vida política del país como una fuerza partidista más. Un poco que aspiran a aquello de: "aquí no ha pasado nada y todos felices".  

El tema de las negociaciones incluye el sorpresivo encuentro del secretario de Estado de EEUU, John Kerry, con el canciller venezolano Elías Jaua, en unos de los apartes de la Asamblea General de la OEA, donde coincidieron hace unas semanas.

El titular venezolano fue el que tomó la iniciativa de propiciar el encuentro, y llevó bajo el brazo la propuesta de sostener futuras conversaciones de alto nivel para superar el diferendo entre ambos gobiernos y restablecer relaciones amistosas. Con estas acciones la administración de Barack Obama reconoce y brinda legitimación al gobierno de Nicolás Maduro, a pesar del cuestionamiento de su persona por el más que evidente fraude que protagonizó en las pasadas elecciones. 

Del mismo modo, según declaraciones recogidas por los cables noticiosos, el gobierno de EEUU retomará las conversaciones migratorias con el régimen de La Habana a partir de mediados de julio, luego de dos años suspendidas. Conversaciones que tienen el antecedente de que los Castro han estimulado éxodos masivos de cubanos hacia territorio norteamericano, con el propósito de transformar los problemas internos de su régimen en problemas domésticos de Estados Unidos. Los éxodos más notables sucedieron en el propio 1959 cuando le arrebataron el poder a Fulgencio Batista, 1962, 1965 (Camarioca), 1974, 1980 (Mariel), 1994...   

Resulta preocupante la vocación de diálogo con los bribones que muestran los actuales gobernantes de los países democráticos. Los crímenes, atropellos e injusticias generalmente no se resuelven con negociaciones y pasada de página. Da más resultado combatir a las fuerzas del mal sin tregua hasta hacerlos claudicar o extirparlos como al cáncer. De otra manera se corre el riesgo de que hagan metástasis cuando se les trata con contemplaciones.