Lava coches latinos se anotan una victoria en Nueva YOrk

Lava coches

Lava coches latinos se anotan una importante victoria.

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NUEVA YORK, NY - La emblemática consigna "Sí, se puede" resonó en la fiscalía general de Nueva York, donde un grupo de lava coches latinos celebró su victoria frente a empresas que les obligaron a trabajar más de 70 horas semanales, sin cobrar las horas extra y otros abusos.

La valentía de varios empleados que se atrevieron a denunciar y el trabajo de organizaciones comunitarias, el sindicato de Trabajadores de Almacenes Mayoristas, Minoristas y Tiendas por Departamentos, permitió que dos cadenas de lavado, con 21 negocios tengan que pagar 3,9 millones de dólares por las violaciones.

De ese total, unos 2,2 millones de dólares corresponden a los seis años de salario mal pagado a mil "car washeros", como se conoce popularmente a estos trabajadores en Nueva York, que recibirán cada uno una cantidad en función del tiempo que estuvieron trabajando para las cadenas.

John Lange, Michael Lage y Fernando Magalhaes, propietarios de las cadenas de lavado de autos afectadas, deberEmpresas de lavado de autos tendrán que pagar salariosn pagar más de 513.000 dólares a la División de Seguro de Desempleo del departamento del Trabajo y cerca de 1,2 millones de dólares a la Junta de Compensación de los Trabajadores.

De acuerdo con la fiscalía, desde el 29 de noviembre de 2006 al 30 de septiembre de 2012, algunos de los centros de lavado de autos no pagaron a sus trabajadores las horas extras y descontaron del salario por tiempo de descanso pero los trabajadores no lo recibieron.

En algunos centros, sus supervisores tomaron indebidamente parte de las propinas de los trabajadores para sí mismos. Los empleadores tampoco pagaron por "llamadas fuera de horario", requerido por la ley cuando los trabajadores deben presentarse a trabajar, pero son enviados a casa poco después.

Además, los empleadores pagaron cotizaciones al seguro de desempleo y la cobertura de compensación al trabajador para sólo una fracción de su fuerza laboral total, que es actualmente de unos 600 lava coches.

"Estas violaciones no serán toleradas. Lavar coches es un trabajo muy duro por poco salario", dijo el fiscal Eric Schneiderman acompañado por la presidenta del Concejo, Melissa Mark Viverito, que ha apoyado a los lava coches desde que comenzó hace dos años la campaña "Wash NY" para mejorar sus condiciones de trabajo.

"Estos acuerdos requieren que centros de lavado de autos corrijan sus actos para cumplir con la ley y asegurar que las empresas de Nueva York - las que cumplen las reglas - pueden hacerlo en igualdad de condiciones", dijo el fiscal, quien destacó que su oficina vigilará durante tres años para que se cumplan los acuerdos.

Mark Viverito aseguró que "es un gran día para la ciudad" y destacó la valentía de los "car washeros" y el trabajo de Se Hace Camino Nueva York y Comunidades de Nueva York por el Cambio, y de la unión de Trabajadores de Almacenes Mayoristas, Minoristas y Tiendas por Departamentos, para que se lograse el acuerdo.

"Es un gran mensaje para los trabajadores que estén siendo explotados", indicó, mientras que Stuart Appelbaum, presidente de la unión, destacó que cuando comenzaron a organizar a los trabajadores, "nos quedamos impresionados con las terribles condiciones y la cultura de la ilegalidad que impregna en la industria".

"Este acuerdo es una poderosa declaración de principios de que los trabajadores pueden esperar la protección de la ley en Nueva York", afirmó a la vez que hizo un llamado al Concejo para que apruebe un proyecto, de autoría de Mark Viverito, que regularía esta industria.

Los lava coches no ocultaron su júbilo y se les escuchó además entonar en la sala el que fue su "grito de guerra" durante la campaña: "Olé, olé, car washeros vamos a ganar. ¿Y cómo? Luchando, creando, poder popular".

Entre el grupo, el salvadoreño Rodolfo Ernesto Salazar, de 39 años, quien emigró en 2001 a Nueva York desde su natal Sonsonate y desde entonces ha trabajado lavando coches para la empresa Lage, sin ningún tipo de beneficio.

"Comencé con 3.50 dólares la hora y tenía que trabajar más de 70 horas a la semana para ganarme 280 dólares a la semana", dijo a Efe el inmigrante, de cuyo salario dependen sus ocho hijos, siete de ellos en El Salvador, así como sus padres.

"El tiempo para comer no era tiempo, sino hazlo cuando puedas, nunca hemos tenido vacaciones. Ahora sí tenemos por la unión", agregó Salazar, quien también denunció el maltrato verbal de los supervisores antes del acuerdo con la fiscalía.

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